martes, 4 de diciembre de 2012

Pasajeros de Proa

PASAJEROS DE PROA

La Argentina cuenta como base de su poblamiento con un gran aporte inmigratorio que se centra, fundamentalmente en el origen europeo, aunque en la actualidad el aporte de los países limítrofes lo ha reemplazado definitivamente.
Si bien no ha habido períodos de cierre de inmigración, podemos hacer referencia a tres grandes etapas:
. La Gran Inmigración (fines del siglo XIX y principios del XX)
. La Segunda Inmigración (Segunda Guerra Mundial)
. La Inmigración Actual (Desde la Década del 70)

Los “Pasajeros de Proa” eran los inmigrantes que se diferenciaban así de los demás extranjeros que arribaban en los barcos con otros propósitos. La proa es el sector del barco que más se mueve durante el cabeceo, y por lo tanto, la tarifa era considerablemente menor.
Hoy en día, los inmigrantes no llegan en barcos, pero sí en la clase económica de aviones, en ómnibus con servicio común, en camiones o caminando, por lo cual considero igualmente oportuno tomar como símbolo al pasajero de proa.

En este libro analizaremos los procesos migratorios de Argentina a nivel provincial considerando a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires como un distrito equivalente, para dedicarnos especialmente al impacto que estos pobladores han tenido y tienen sobre el lugar de destino.
La Argentina es uno de los países más cosmopolitas del mundo, y a diferencia de muchos otros, la mayor parte de los inmigrantes se han integrado a la sociedad y han contribuido de manera decisiva en la creación de una cultura propia.
Tanto las construcciones, las comidas, el lenguaje, la música, la vestimenta y las costumbres en general, son el claro reflejo de una transculturación que tiene más raíces europeas que latinoamericanas. Bien se ha dicho que un argentino es un italiano que habla en español, se comporta como un francés y quisiera ser inglés.
Si bien este fenómeno es extensivo a todo el país, Buenos Aires por ser ciudad puerto y contar con el principal aeropuerto internacional, recibe el mayor ingreso de inmigrantes y esa misma razón la hace muy tolerante a los cambios. Por eso el porteño es muy particular dentro del espectro nacional y tiene sus propios códigos, incompresibles para muchos habitantes del interior de la Argentina, pero no tanto para cualquier otro habitante de grandes ciudades del mundo como Roma, París, Barcelona o New York. Y también por eso la mayoría de los porteños se identifica mucho más con cualquier extranjero de Europa o EEUU que con sus propios compatriotas.
La ciudad de Buenos Aires ha sido también el destino de gran parte de la inmigración interna, que respondió a un fuerte proceso de urbanización en la etapa de industrialización, lo que coincidió con el período de la Segunda Inmigración. Es en esta etapa en que comienzan a arribar indígenas o sus descendientes, quienes son llamados despectivamente “cabecitas negras”. Es más, los propios nativos y sus descendientes también se creen europeos.
En la actualidad, son los argentinos quienes se van hacia Europa o los EEUU, mientras que quienes arriban a nuestro país, son los inmigrantes limítrofes, o de otros países latinoamericanos. Y es ahora cuando, a pesar del origen de la mayoría, hay manifestaciones de xenofobia con el que acaba de llegar.

Por ser nieta de italianos que se asentaron en el sudoeste de la provincia de Buenos Aires durante la etapa de la Gran Inmigración, e hija de quienes nacieron en Ingeniero White y vinieron a la Capital en busca de mejores condiciones de trabajo a mitad del siglo XX, este tema me ha apasionado desde siempre, además de preguntarme el porqué de los comportamientos de mi familia, vecinos y amigos.
Si bien esto me generaba una asignatura pendiente, por venir estudiando el tema desde tiempo atrás, hoy me decido a escribir, para ayudar a tomar conciencia de quiénes somos, de dónde venimos, y cómo les tocó vivir a nuestros antepasados la dura situación de ser inmigrante. Piénsese que el mayor castigo en la Antigua Grecia era el destierro.
Quizá pueda contribuir a comprender al otro, y a evitar el rechazo por quienes se han visto obligados a dejar la tierra que los vio nacer.

 
 

Ana María Liberali

CULTURA ÁRABE EN LA PROVINCIA DE SALTA – ARGENTINA


Lic. Ana María Liberali


INTRODUCCIÓN

A fines del siglo XIX arribaron a la Argentina las primeras comunidades árabes manteniéndose dicho proceso en forma constante hasta la década de 1920.
Los motivos de expulsión de sus lugares de origen fueron de carácter económico, social y político, pudiéndose mencionar el acelerado crecimiento demográfico en el Líbano, la persecución de los turcos sobre las minorías cristianas y la guerra de Trípoli (1911).
Una segunda corriente se produjo entre 1945 y 1974 debido a la guerra civil en el Líbano, decreciendo abruptamente su ingreso a partir de esa fecha. (Bestene; 1988)
Si bien la mayor parte de estos inmigrantes se localizó en la región Pampeana, muchos se expandieron hacia el interior del país, en algunos casos atraídos por los paisajes que tanto se parecían a los de su tierra. Este es el caso de Salta, donde si bien los sirio-libaneses no han constituido el número mayor de inmigrantes ingresados, su participación porcentual ha sido elevada y se han caracterizado por su amplia distribución a lo largo de toda la provincia. (www.alhim.revues.org)
Este hecho es destacable en virtud de la elevada participación de la comunidad en actividades económicas y políticas, como en el peso a nivel social a través de las asociaciones creadas, de la gastronomía, de la arquitectura y de otras manifestaciones culturales que se mantienen en la actualidad. (www.camdipsalta.gov.ar)


LA INMIGRACIÓN ÁRABE EN LA ARGENTINA

Etapas y causas.
Entre los años 1856 y 1930, Argentina se caracterizó por ser uno de los lugares del mundo que albergara, a uno de los mayores contingentes de emigrantes de Europa y Asia. Coincidiendo con el modelo de crecimiento basado en la exportación agropecuaria, la población originaria sufrió profundas mutaciones tanto a nivel cuantitativo como cualitativo. Los habitantes nativos, disfuncionales para la llevada a cabo de las políticas macroeconómicas imperantes, fueron masacrados en diferentes campañas “civilizadoras”, y reemplazados por inmigrantes expulsados de sus lugares de origen por cuestiones tanto económicas como políticas y religiosas. Es así como en 1914 los nacidos en el exterior superaban el 30% del total de la población. (Gejo y Liberali; 2006)
Habiendo un fuerte predominio de italianos y españoles, franceses, rusos y “turcos” le seguían en importancia. (Devoto; 2003)
Posteriormente, y a causa de las buenas condiciones relativas de Argentina frente a otros países, vuelven a ingresar nuevos contingentes durante y a posteriori de la segunda guerra mundial. La mayor parte de ellos, debido a persecuciones políticas, religiosas, étnicas y a la crisis económica que sufrieran los países intervinientes. También en esta etapa, los “turcos” volvieron a tener participación en la denominada “nueva inmigración”. Dichos “turcos” provenían fundamentalmente del Líbano y en menor medida de Siria, sin embargo, por estar asentados en la Embajada de Turquía, se los confundió con los oriundos de dicho país.[1]
Las principales causas de la expulsión de sus lugares de origen radicaron en un elevado crecimiento demográfico en el Líbano que no pudo complementarse con el crecimiento de su economía; la persecución de los turcos sobre las minorías cristianas; y la guerra de Trípoli.
Dentro del marco general, podemos establecer una periodización específica respecto de los inmigrantes libaneses:
1)      1860-1900: - Inicialmente el ingreso de estos inmigrantes es numéricamente bajo, creciendo rápidamente a partir de 1895, para llegar hacia fines del siglo XIX a casi el 2% del total. La expulsión se produce debido a las luchas del Líbano contra la dominación otomana y a las persecuciones religiosas (al acoso nacional y político que sufrían los libaneses, se sumaba el religioso para el caso de los no islámicos); (www.ellibano.com.ar)
2)      1900-1914: - Habiéndose registrado hasta la fecha un saldo migratorio de más de 100000 inmigrantes, los libaneses constituyen hacia el final de este período constituyen el 1% de la población total de Argentina y el 4% del total de los extranjeros. La guerra de Trípoli (1911), aceleró el éxodo. Funcionaban en la Argentina uniones y sociedades en apoyo a los movimientos por la independencia del Líbano contra el ocupante turco, se fundan la primera Iglesia Católica Maronita y la primera Iglesia Católica Melkita; y se publican revistas en idioma árabe
3)      1914-1918: - Primera Guerra Mundial: queda desmembrado el Imperio Turco y cesa el agobio contra la población del Líbano. Se funda en el Noroeste Argentino la primera Iglesia Ortodoxa. Los judíos libaneses se integran a la comunidad religiosa sefaradita. Los islámicos fundan el Centro Islámico en la Argentina. La comunidad árabe llega a la máxima participación población con cerca del 5% del total de los inmigrantes.
4)      1918-1939: - Interguerras: Por el Tratado de Versalles, el Líbano fue colocado bajo el protectorado transitorio de Francia. Comienza un fuerte retroceso de esta inmigración a la Argentina. En 1938, a raíz de que Francia retrasaba la formalización de la independencia política, se crea en la Argentina, la Asociación Patriótica Libanesa, que luego erige la Casa Libanesa (hoy Club Libanés de Buenos Aires). En esta etapa predomina la inmigración de musulmanes ya que Francia daba mayores privilegios y participación a los cristianos.
5)      1939-1945: - Segunda Guerra Mundial. Con la declaración de la independencia en 1943 se establece la representación diplomática, por lo que los inmigrantes y sus descendientes donan al Líbano la actual sede de la Embajada.
6)      1945-1975: - En esta etapa las corrientes migratorias hacia Argentina se incrementaron debido a la guerra civil del Líbano. En 1954 el presidente constitucional del Líbano, don Camilo Chamoun, visita la Argentina.
7)      A partir de 1975: - Decrece abruptamente el ingreso de libaneses debido a que la Argentina perdió atractivo, conservándose sólo las cadenas migratorias a partir de familiares y amigos. Las actuales corrientes migratorias se desplazan hacia otros países árabes como el caso de Kuwaitt, sumándose EEUU, Canadá y Australia. No obstante se distribuyen en las principales ciudades del país sus iglesias, templos, mezquitas y escuelas de todos los credos. El Papa Juan Pablo II creó en 1990 una Eparquía Maronita en carácter de diócesis única para todo el país, designando su primer obispo que integra la Conferencia Episcopal Argentina.

El otro grupo inmigratorio árabe destacado es el procedente de Siria. Por tener el mismo idioma y ser semejantes las causas del éxodo de su lugar de origen, se vincularon con los libaneses en instituciones comunes por lo que se los conoció erradamente como “sirio libaneses”.
Entre las entidades más importantes podemos destacar el Banco Sirio Libanés de Buenos Aires, el Hospital Sirio Libanés de Buenos Aires, el Diario Sirio Libanés (que publicaba en árabe y español), e innumerables clubes sociales, mutuales y otras organizaciones distribuidas en gran parte del país.
Últimamente, en razón de la guerra civil y presencia de fuerzas sirias en El Líbano, las entidades de origen libanés enfatizan su condición de tal.
En las últimas décadas, como parte de una mayor integración de los descendientes y fallecidos los pioneros, muchas de las instituciones fueron desapareciendo o limitando su actividad, aflorando la Unión Libanesa Cultural Mundial, Capítulo Argentino. (www.mundoarabe.org)
Las instituciones establecidas en el resto del país superan el centenar. En la provincia de Salta llegan a diez, tres de las cuales se encuentran en la ciudad capital.


Distribución regional.
La mayor parte de la inmigración total de la Argentina se concentró en las áreas portuarias y en el resto de la región Pampeana, estableciéndose en el Noroeste sólo el 2,18%. Sin embargo, si hacemos referencia a los árabes veremos que llegan a las provincias del NOA, casi el 28% de quienes ingresaron al país.
Respecto de la provincia de Salta, se instala sólo el 0,2% del total de los españoles, el 0,1% del total de los italianos y el 2,4% del total de los árabes.[2]
La menor competencia con los demás inmigrantes y las mayores posibilidades relativas de adaptación debido a la similitud paisajística con sus lugares de origen, les permitió lograr un ascenso social y económico no alcanzado por aquellos que se radicaron en otras regiones del país.
“Nací en Siria en abril de 1935. Vine con mis padres de una zona rural. En aquel sitio la familia era compacta y todos vivían juntos, así que vivían con sus padres, tíos, primos, hermanos, sobrinos y abuelos bajo el mismo techo. Salimos de mi país debido al despotismo del dominio turco. La adaptación fue difícil por el idioma, las costumbres, las diferencias culturales; por ejemplo, acá se saludaba besando la mejilla, y en Siria, aquello era visto como una falta de respeto. Mis padres eligieron Argentina porque era el país del ‘bienestar’. Dejaron en Siria a toda la familia e incluso a mi hermano mayor que ahora tiene cerca de 80 años. Vinieron a probar suerte. Mi padre fue el que trabajó, se estableció en un almacén. Cuando llegaban venían en grupo y los iban acomodando en distintas regiones. No era que llegaban y estaban solos. Todos se apoyaban.”  (Entrevista a J. A.).
Actualmente en la Argentina se calcula más de 3 millones y medio de ciudadanos descendientes de árabes.


LA CULTURA ÁRABE EN LA PROVINCIA DE SALTA

Participación en la comunidad.
Los primeros pobladores árabes de la provincia de Salta fueron básicamente hombres. Este hecho tiene su explicación tanto en las causas de la emigración (desocupación y persecuciones políticas, amén de las religiosas), como a las características de la cultura árabe, por la cual la mujer tiene escaso o nula posibilidad de tomar decisiones de envergadura.
Este elevado índice de masculinidad[3] posibilitó por un lado, la aceptación y adaptación casi inmediata a condiciones marginales respecto de otras regiones del país, y por otro lado a una mayor apertura conyugal. En este sentido puede afirmarse que la situación de integración con otras colectividades ha sido forzosa, ya que en la medida de las posibilidades, mandaban a buscar mujer a sus lugares de origen.
Los matrimonios árabes se caracterizaron por ser sumamente prolíficos y por la autoridad extrema del jefe de familia que inculcaba los valores y tomaba las decisiones respecto del matrimonio de sus hijas. (www.revistaarabe.com.ar)
Otra característica de los árabes es el de establecer relaciones laborales comunitarias donde intervienen tanto los miembros de la familia como sus “paisanos”. Esto ha generado “redes de pertenencia” que afianzaron la comunidad destacándose especialmente en los casos en que se trata de sociedades de escasa cantidad de población.
La baja competencia con los demás inmigrantes y el conocimiento de las formas de vida en tierras áridas les permitió un reconocimiento que los coloca en los primeros estratos de la sociedad de la Provincia.





Actividades económicas desarrolladas.
“En el norte argentino, se hizo clásica la visita del comerciante “turco”, que se trasladaba de pueblo en pueblo ofreciendo sus mercancías de artículos de mercería, comestibles y diversas “baratijas”. Los que instalaron negocios se llamaban ellos mismos “bolicheros”, denominación que remitía a la multiplicidad de artículos que ofrecían en sus negocios, situación que recordaba a su pasado como vendedores ambulantes y en los que el “crédito” formaba parte de sus transacciones.
La mayoría de los inmigrantes recién llegados de este grupo eran hombres rudos, de trabajo, semianalfabetos que se establecían en el interior de la provincia en zonas poco pobladas, donde construyeron sus casas y abrieron sus comercios. De allí iniciaron un camino de progreso que, en muchas ocasiones los conducirán a instalarse ellos mismos o a sus hijos en la Ciudad Capital, convirtiéndose en fuertes comerciantes.
En menor medida se encontraban agricultores y gente con oficios varios, que en general accedían a la propiedad privada.” (De Luca; s/f, pp. 9 y 10).
El mecanismo al que se hace referencia comienza en una situación de primera necesidad en la cual el comercio ambulante constituye una salida para el recién llegado y la satisfacción de una necesidad de abastecimiento para quienes viven en zonas alejadas, con baja frecuencia de transportes o con ausencia de ellos y de extrema aridez. ¿Quién, salvo el que ha habitado el desierto, puede afrontar dicha realidad? Pero estas condiciones se hacen más complejas cuando los habitantes del interior de la provincia no cuentan con los medios y el poder adquisitivo suficientes para trasladarse o bien adquirir los productos ofrecidos. Es entonces cuando el comerciante árabe, el “turco” para los clientes, le ofrece “crédito” que no requiere de recibos de sueldo, ni de garantes. Sin embargo, esa forma de venta incluye una carga de intereses de difícil control por quienes no cuentan con un mínimo nivel de instrucción. En muchas ocasiones encontramos que es así como el “turco” hace las grandes diferencias que le permiten un rápido crecimiento.
Al pasar al escalón siguiente, el almacén de ramos generales o la tienda-almacén, es cuando se establece relación con los familiares o con los “paisanos” llegados a posteriori y se le encarga la venta a domicilio. Mientras tanto, ya en el local las ventas se realizan bajo el sistema de “fiado”[4].  Ya sea por una situación inflacionaria, por bajos ingresos o por falta de trabajo, muchos clientes no han podido hacer frente a las deudas acumuladas y algunos de los “bolicheros” han tomado sus propiedades como parte de pago. Es así como algunos de ellos han tenido un incremento exponencial de las ganancias, lo que han volcado en nuevos circuitos comerciales.
La llegada a la Ciudad Capital con comercios mayoristas o bien con negocios de importación tiene su base generalmente en situaciones donde previamente se han realizado trueques desleales, se han ejercido presiones o bien se ha negociado con empleadores de empresas mayores que entregan la paga del obrero directamente al dueño del almacén. [5] Actualmente, algunos de los miembros de la comunidad concentran empresas de elevado peso dentro de la Provincia.


Participación política.
“Sus hijos ya empiezan a asistir al colegio primario y secundario en su mayoría, y un 15% cursan carreras terciarias y/o universitarias. Se inclinan más que nada por las profesiones liberales, tales como Abogacía y Medicina.
El éxito alcanzado por sus padres, la obtención de títulos superiores y el importante número de alianzas conyugales mixtas, ayudan a que puedan acceder a estratos medios y altos de la sociedad local.” (De Luca; op.cit., p.10)
El ascenso social logrado en parte por el estudio, en parte por haber llegado al país en una época de “bienestar” y crecimiento, como en otros casos, por la práctica de comercio desleal, han generado en ciertos miembros la posibilidad de participar políticamente. Algunos de ellos han utilizado el poder económico y político alcanzado para beneficio personal, llevando a cabo dentro de la región prácticas feudales.


Asociaciones árabes.
Miles de inmigrantes árabes (fundamentalmente sirio-libaneses) una vez asentados en estas tierras sintieron la natural necesidad de agruparse alrededor de vínculos de pertenencia basados en sus orígenes culturales, nacionales y religiosos. Así nacieron las primeras entidades, instituciones, clubes y asociaciones árabes en los distintos puntos del país que contribuyeron a la construcción y el engrandecimiento de nuestra querida Patria Argentina. Con el correr de los años, las comisiones directivas de esas instituciones y clubes se conformaron con los hijos de aquellos primeros inmigrantes de principios de siglo.
Fearab Salta, la Federación de Asociaciones Árabes de Salta y Jujuy, reúne a diez asociaciones distribuidas a lo largo y ancho de toda la provincia.
Su distribución geográfica es la siguiente: (www.salta.gov.ar)
. Fundación “Ibn Jaldún” – Salta Capital
. Centro Salteño de Investigación de la Cultura Árabe – Salta Capital
. Sociedad Sirio Libanesa de Salta – Salta Capital
. Sociedad Sirio Libanesa de Metán
. Centro Sirio – Campo Santo
. Sociedad Sirio Libanesa – Tartagal
. Club Unión Sirio Libanesa de Orán
. Sociedad Sirio Libanesa – Rosario de la Frontera
. Sociedad Sirio Libanesa – Embarcación
. Círculo Sirio Argentino – Salvador Mazza


Influencia gastronómica.
Es de destacar que ha existido una verdadera similitud entre los alimentos característicos de esta provincia argentina y los consumidos en los países de origen por los inmigrantes árabes. Por lo tanto resulta poco claro determinar cuáles han sido los verdaderos aportes de esta comunidad a la gastronomía ya existente a su llegada.
Los ejemplos más destacados que podemos  mencionar son la empanada salteña y la empanada árabe, como también la utilización de granos molidos, ajíes y diversos condimentos no comunes en otras regiones de Argentina.
No obstante es interesante mencionar que el kepi, comida típicamente árabe con carne cruda macerada mediante picantes, se vende en diversos lugares de la provincia y se puede encontrar en el viejo mercado de la Ciudad Capital.
Otro dato interesante es el agregado de azúcar impalpable a los rosquetes cuyos demás ingredientes corresponden a la cultura local.
Pero lo demuestra fehacientemente la importancia de la cocina árabe en la sociedad salteña, que la Ciudad Capital,  cuenta con el siguiente número de restoranes de nivel internacional: - 7 árabes; - 6 españoles;  - 6 italianos; - 2 mexicanos; -.1 boliviano; - 1 israelí; - 1 chino; - 1 oriental; - 1 alemán.

Restoranes árabes de la Ciudad de Salta: (www.salta.gov.ar)

. 69.g Resto Bar (con comida árabe)
- Doña Navía
- Du Bai
- Haifa Mechur
- La Nueva Estrella Oriental
- Nhur
- Sociedad Sirio Libanesa


Influencia arquitectónica.
Principalmente en la Ciudad Capital, puede observarse el arco ojival, característico del estilo mozárabe, tanto en templos como en residencias particulares de elevado nivel. Los patios centrales con paredes cubiertas de cerámicas de pequeño tamaño formando figuras bizantinas, constituyen parte del aporte del grupo inmigratorio de marras.


Otras manifestaciones culturales.
La mayor parte de los inmigrantes árabes de las primeras etapas fue cristiana, tanto católica de los ritos maronita o melkita, como ortodoxos, en general de Monte Líbano y sus valles. Posterior y mucho menor fue el ingreso de musulmanes alaunitas, sunnitas, shiitas y drusos. En el presente año, Monseñor Siluan realizó la primera visita pastoral a las comunidades ortodoxas de Salta y Jujuy, participando de la catequesis de los niños.
Los días 8 y 9 de julio de 2007 se realizó el Octavo Encuentro Regional de Danzas Árabes en la ciudad de Salta.
Desde hace años funciona la Escuela de Danzas Árabes Yasmina Mesi- Al Fayr, la que es visitada periódicamente por los artistas de la Escuela de Saida, sita en Buenos Aires, con reconocimiento internacional.
Recientemente se inauguró el Museo de la Universidad Nacional de Salta, creado por Eduardo Ashur, que presenta la muestra “Los que bajaron de los Barcos”, como homenaje a la masa inmigratoria que forma parte de la construcción de la cultura salteña.
Inmigrantes libaneses en 1920



CONCLUSIONES

Dentro del crisol de razas que caracteriza a la población argentina, la presencia árabe se ha manifestado a lo largo y a lo ancho del país, teniendo una mayor incidencia demográfica, económica, política y cultural en la Región del Noroeste.
En el caso de la provincia de Salta, el peso de los inmigrantes sigue teniendo influencia a partir de sus descendientes.
La cultura árabe continúa viva a través de la participación de la comunidad en asociaciones, prácticas religiosas, actividades musicales y hábitos alimenticios.
De todos modos los primeros inmigrantes árabes pudieron sortear las dificultades de arraigo debido a las ciertas similitudes culturales producto de provenir de un espacio geográfico con características físicas semejantes.


BIBLIOGRAFÍA

BESTENE, Jorge O.: “La Inmigración Sirio-Libanesa en la Argentina. Una aproximación”, en Estudios Migratorios Latinoamericanos. Ed. CEMLA. Buenos Aires. 1988.
CARDELÚS, Jordi y PASCUAL, Àngels: “Movimientos Migratorios y Organización Social”. Ediciones Península. Barcelona. 1979.
CLAVAL, Paul: “La Geografía Cultural”. EUDEBA. Buenos Aires. 1999.
DE LUCA, Julián: “La Inmigración Sirio Libanesa en la Argentina”. Seminario de Inmigración/ emigración, en www.igg.fsoc.uba.ar/pobmigra/
DEVOTO, Fernando J.: “Historia de la Inmigración en la Argentina”. Editorial Sudamericana. Buenos Aires. 2003.
GEJO, Omar H. y LIBERALI, Ana M.: “La Argentina como Geografía. Ciclos Económicos y Población (1530-1990).” Centro de Estudios Alexander von Humboldt. Universidad Nacional de Mar del Plata. Unión Geográfica de América Latina. Red Latinoamericana de Estudios Geográficos de la UGI. Buenos Aires. 2006.
LIBERALI, Ana María: Trabajo de campo en la Provincia de Salta, 1986 – 2001.
REPÚBLICA ARGENTINA. Instituto Nacional de Estadística y Censos. Censo Nacional de Población de 1895.
SMITH, Neil: The Diversion of Culture, the Politics of Cultural Geography. Conferencia de Cierre del Congreso de Geografía Cultural organizado por la Unión Geográfica Internacional. Buenos Aires. 2007.
www.alhim.revues.org
www.camdipsalta.gov.ar
www.iruya.com
www.mundoarabe.org
www.wikipedia.org


[1] Muy por el contrario de la creencia popular, estos inmigrantes escapan de las persecuciones que los turcos ejercen sobre ellos.
[2] Si bien el porcentaje parece bajo, téngase en cuenta que la población total de la provincia de Salta es escasa respecto del resto del país y en especial respecto de la región Pampeana. Por lo tanto, la incidencia de la comunidad árabe ha sido relevante.
[3] Hacia 1914 el índice de masculinidad era de aproximadamente 450 hombres cada 100 mujeres.
[4] Cuando el cliente no cuenta con el dinero necesario para la compra de los productos, la mayor parte de las veces de primera necesidad, se anota en un libreta y se cobra al final del mes o de la quincena; aunque en muchos casos las deudas acumuladas no pueden cancelarse con un magro salario.
[5] Muchos almacenes de ramos generales, sean o no de la comunidad árabe, se han constituido en centros de reclutamiento de trabajadores de yacimientos mineros, cosechas, actividades forestales, etc. En estos casos se trabaja con vales que son cambiados sólo en el negocio de referencia.

POLÍTICAS MACROECONÓMICAS E INMIGRACIÓN EN SAN LUIS


Ana María Liberali



Introducción

Las políticas macroeconómicas llevadas a cabo en la Argentina, han generado diversos impactos tanto a nivel social como territorial en los diferentes ámbitos provinciales.
En este trabajo tomaremos como análisis de caso a San Luis por haber sido receptora de inmigrantes de diferente origen y condición social a lo largo de toda la historia argentina.
En una primera etapa, durante el modelo agroexportador, la provincia recibió inmigrantes europeos, predominantemente del sur, al igual que gran parte del territorio nacional.A mitad del siglo XX, al insertarse como dadora de materias primas para la industrialización sustitutiva de las importaciones de carácter nacional, resurge el ingreso de europeos, sumándose árabes y limítrofes.
En la década del 80, a partir de la promoción industrial, se concentran en las localidades de Villa Mercedes y Justo Daract trabajadores tanto de países limítrofes, como de las provincias del norte argentino y del interior de la propia provincia.
Y hacia fines del siglo XX y comienzos del actual, en especial a partir de la crisis de 2001/02, familias de nivel socio-económico medio y medio alto de Buenos Aires y de otras grandes ciudades del país, invierten en la Villa de Merlo en actividades turísticas.
Es así como el crecimiento de las localidades mencionadas es sumamente elevado, presentándose diferentes conflictos entre los descendientes de los inmigrantes de las etapas anteriores y estas “nuevas sociedades”.


Los Europeos del Modelo Agroexportador

En 1853, desde el Preámbulo de la Constitución Argentina, carta magna que orientó las macropolíticas imperantes, se impulsaba a que el territorio argentino recibiera fuerza de trabajo blanca que permitiera reemplazar a quienes ya no existían o no estaban dispuestos a trabajar para el modelo de exportación agropecuario que se vinculaba en forma directa con Inglaterra.
Es así que nuestro país da ingreso a quienes dejaban la Vieja Europa, sumida en ese momento, en la mayor pobreza por agotamiento de los suelos y la imposibilidad de incluir a todos sus habitantes en los modelos industriales de algunas de sus regiones. Por otra parte, en el transcurso de una etapa tan extensa, que llega hasta la crisis de 1930, se suceden diferentes contiendas, incluida la primera guerra mundial.
La mayor parte de los inmigrantes provenían de Italia y España, pero no faltaron los de otras nacionalidades europeas y de países árabes.
Si bien el centro de la producción-exportación era la región pampeana, las otras regiones se incorporaron al modelo como periferias de la primera. Las provincias de Cuyo, entre ellas San Luis, recibieron lo que se dio en llamar inmigración residual, destinada a la producción de bienes que no serían destinados a la exportación sino los demandados por el nuevo mercado interno que se estaba formando en el área portuaria.
Es así como San Luis produce ganado y ciertos cultivos, como el olivo, entre otros, con destino al litoral fluvio-marítimo. Contaba con el ferrocarril que continuaba hacia el oeste, que hizo posible la comercialización de los productos, generándose asentamientos alrededor de sus estaciones. Villa Mercedes se ve favorecida por su condición de nudo ferroviario hacia Buenos Aires.
Por esta razón, italianos y españoles, como en otras áreas del país, se radicaron tanto a nivel urbano como rural. Entre los grandes promotores de las industrias del vino y del aceite de oliva tanto en San Luis como en Mendoza y San Juan, puede mencionarse al véneto Antonio Tomba.
Entre 1895 y 1914, la tasa de crecimiento ascendió al 42,7%, la más alta de la historia de la Provincia.
En este período también alcanzó el mayor peso relativo respecto de la población total del país. En 1869, con 53.294 habitantes representaba el 2,9%; en 1895, con 81450, disminuía al 2,0%; y en 1914, con 116266 habitantes, apenas llegaba al 1,5%.
Paralelamente, el año 1914 representa el momento de mayor porcentaje de población extranjera en la Provincia.


La Industrialización del Litoral.
Los que llegan y los que se van

El modelo de industrialización sustitutivo de las importaciones se desarrolló en la Argentina entre los años 1930 y 1975 aproximadamente.
Como en la etapa anterior, y por consecuencia de la infraestructura tendida para la exportación de materias primas pampeanas, la localización de la industria nacional coincidió con la mayor área portuaria del país, generando una mayor concentración económica y demográfica en el cordón Rosario – Buenos Aires – La Plata.
Todas las demás regiones nuevamente quedan supeditadas a las demandas de la región pampeana que cuenta con más del 70% de la población del país.
En esta oportunidad, la provincia de San Luis, tal como ocurriera con muchas otras, se caracteriza por el ingreso de migrantes provenientes de Europa (Italia. España, Yugoslavia, Polonia, Alemania), de países árabes (Siria) y comienzan a crecer los limítrofes (Chile, Bolivia, Uruguay, Paraguay y Brasil); pero a la vez, expulsa a su población nativa, en especial de las áreas rurales, hacia Buenos Aires, Mendoza y Córdoba.
Tenemos aquí que la tasa de crecimiento intercensal entre 1914 y 1947 es del 42,4%, conservándose los valores del período anterior. Esto responde tanto a la última etapa del modelo agroexportador como al ingreso de los migrantes europeos mencionados.
Sin embargo, a partir de la segunda parte de la década del ’40, cuando el aporte extranjero merma y la población nativa acelera su éxodo hacia las grandes ciudades, las tasas de crecimiento apenas llegan al 5,3% entre 1947 y 1960, y al 5,2% entre 1960 y 1970.
Partiendo de 165546 habitantes en 1947 y ya habiendo disminuido respecto de la etapa agroexportadora, San Luis representaba el 1,0% de la población total del país. En 1960, la población es de 174316, bajando su peso relativo al 0,9% para llegar a 1970 con 183460 habitantes, sólo el 0,8% del total nacional.
El proceso de urbanización que aumenta de forma acelerada en la región pampeana se manifiesta también en las demás regiones, y este caso no es la excepción.
Los inmigrantes europeos y árabes, tampoco tuvieron destino rural, sino que se trataba, en su mayoría, de población urbana que había abandonado sus países escapando de las guerras, por persecuciones políticas o crisis de la economía urbana. La mayor parte de ellos se dedicaron al comercio, a brindar diferentes servicios o a la producción artesanal de bienes demandados por la población local.
En el momento en que el modelo de industrialización porteño entra en crisis (década del ’70), y que no demanda  fuerza de trabajo desde el interior del país, se produce una especie de retención forzada dentro de la provincia de San Luis, que se manifiesta a través de una tasa de crecimiento del 16,9% para el período intercensal 1970-1980.


La Promoción Industrial y el Crecimiento Concentrado

A fines del año ‘82 se implementa la Ley 22702 de Promoción Industrial que constituye la extensión para San Luis y Catamarca, de la Ley 22021 de aplicación para la provincia de La Rioja[1]. De todas ellas, la que tuvo mejor éxito fue, sin lugar a dudas, San Luis, donde los empleos industriales crecieron entre 1974 y 1985 en más de un 115%.
(…) “hasta 1974 la ocupación industrial de San Luis representaba apenas el 10% de la ocupación industrial de la provincia de Mendoza. Ya en 1985, luego de tres años de vigencia de la ley de promoción industrial la ocupación industrial de San Luis representaba el 18% de la producción industrial de Mendoza y en 1994 este porcentaje se había elevado al 60%. Entre 1994 y 1974 la ocupación industrial de San Luis aumentó un 431% mientras que en la provincia de Mendoza la variación fue negativa en un 34%. Los datos no permiten afirmar que la declinación industrial de Mendoza sea consecuencia del éxito industrial de la provincia limítrofe de San Luis, pero sí permiten afirmar que el crecimiento industrial de San Luis se debe fundamentalmente al inicio del régimen de promoción industrial.” (Donato, 2002).
Pero si bien la promoción consideraba por igual a todo el territorio provincial, la Ciudad Capital, Villa Mercedes y Justo Daract concentraron la totalidad de las localizaciones. [2] Esto se debe a contar con la mejor posición geográfica relativa a los centros de consumo debido a estar situadas sobre la ruta nacional nro 7 que las conecta con los mercados de Buenos Aires y Mendoza.
Esta etapa fue altamente demandante de fuerza de trabajo que provino de otras provincias, en especial desde el norte, de inmigrantes limítrofes y de los demás departamentos, produciendo un real vaciamiento de todo el sur provincial.
El personal jerárquico y calificado de las empresas, provino de las grandes ciudades, en especial de Buenos Aires. Muchas veces, “este personal retorna a sus lugares de origen semanal o quincenalmente, por no haberse radicado con sus familias. Los operarios no calificados, en cambio, provienen de áreas vecinas o del interior de cada provincia. Estos trabajadores son procedentes, en buena medida, de zonas rurales, en las cuales queda parte de su familia a cargo de las tareas agrícolas o pastoriles que tradicionalmente contribuyen al sustento del núcleo familiar.” (Liberali, Morina y Velázquez, 1989)
La tasa de crecimiento demográfico entre 1980 y 1991 ascendió al 33,6%. Partiendo de una población de 214416 habitantes en 1980, que representaba el 0,8% del total nacional, se llega a 286458 habitantes en 1991 (con un peso relativo del 0,9%), y a 367933 en 2001, volviendo al 1,0% del año 1947.
Pero la distribución del crecimiento poblacional no fue homogénea tanto desde el punto de vista territorial como del social.
Entre los años 1980 y 2001[3], la ciudad de San Luis aumentó su población en casi un 120%, Villa Mercedes[4] la duplicó y Justo Daract, la llevó a un 50% más. Si bien esta última localidad creció en menor proporción, el impacto socio-económico fue más fuerte comparativamente que en las dos ciudades mayores. Un “fenómeno fácilmente observable es el cambio de las relaciones entre individuos, las que comienzan a ser algo más distantes, menos personales. Esto es consecuencia, en parte, de la obligatoriedad de cumplir horarios rigurosos, lo que conduce a la separación entre tareas laborales y el resto de las actividades. Muchos habitantes locales han ido pasando de alternativas laborales variables a rigideces antes desconocidas.” (Liberali, Morina y Velázquez, op. cit.)
Por otra parte, la concentración y el crecimiento acelerado se desarrollaron en tan corto plazo, que la demanda de infraestructura de servicios estaba por encima de las posibilidades de cobertura inmediata. “La infraestructura educativa también marcha rezagada respecto de la dinámica poblacional. A pesar de la construcción de algunas escuelas se ha deteriorado la calidad del servicio, por el aumento de relaciones alumno/ aula y por ende alumno/ docente.” (Liberali, Morina y Velázquez, op. cit.).
Sin embargo, la provincia, por primera vez en su historia, tiene un saldo migratorio altamente positivo y los niveles de empleo, se hallaban entre los más elevados del país.
Con el cambio de política industrial, gran parte de los establecimientos dejan la Provincia, quedando un elevado número de trabajadores en la calle y una infraestructura demasiado expandida para los nuevos requerimientos. Como respuesta inmediata, la tasa de crecimiento poblacional entre 1991 y 2001 cae al 28,4%.
De todos modos, en el año 2001 sólo el 13,5% de la población de las ciudades sanluiceñas era nativa del lugar, mientras que el 57,2% había nacido en otra parte del país, el 4,7% era extranjero y el 24,6% restante provenía del interior de la Provincia. En ese mismo año, el 35,40 % de los migrantes era oriundo de Mendoza, el 20,26% de Buenos Aires, el 16,24% de Córdoba, el 10,04% de San Juan, el 2,55% de Santa Fe, y el 10,22% de otras provincias. Dentro de la población extranjera el mayor ingreso correspondía a la comunidad chilena, siguiendo en importancia numérica la peruana y la boliviana.
“La baja tasa de actividad del aglomerado podría explicarse por el efecto desaliento –o emigratorio- que habría operado sobre la fuerza de trabajo ante la imposibilidad –o insuficiencia- de contar con estrategias alternativas de empleo informal. Adicionalmente, el aumento del desempleo, considerado en conjunto con la retracción de la tasa de actividad, evidencia la destrucción neta de los puestos de trabajo.” (Olguín, Bussetti y Páez, 2005).
A esta situación, el gobierno provincial ha respondido con diversas formas de “inclusión social” que si bien consisten en la denominada “desocupación disfrazada”, mantienen contenida a gran parte de la población.[5] El empleo público desmedido y la inversión en diferentes servicios forman parte de este mecanismo.[6]


De las Grandes Ciudades a la Villa de Merlo

La población de la Villa de Merlo era de 2580 hab. en 1980, de 6079 en 1991, llegando a 11165 en 2001, según los respectivos censos nacionales. Es decir que en veinte años se cuadruplica. En la actualidad el crecimiento continúa en forma constante, estimándose para 2006, una población de aproximadamente 22000 habitantes.[7]
En base a la encuesta realizada por Monje, Becerra y Renaudo (2003), sólo el 25% es nativo de la Villa de Merlo, cerca del 10% ha nacido en otras localidades de la Provincia, el 37,5% vino de Buenos Aires, y el 27,5% restante proviene de otros lugares, particularmente de Mendoza, Córdoba y San Juan.
El stress que provocan las grandes ciudades, la inseguridad, la moda de la vuelta a lo rural, los planteos ecologistas y el microclima con mayor concentración de oxígeno constituyen algunos de los motivos por los cuales el crecimiento de la Villa de Merlo se ha tornado explosivo en los últimos diez años. Por otra parte, durante la etapa del denominado “corralito bancario”[8], un grupo de pobladores residentes en otras provincias, pertenecientes a las clases media y media alta de la sociedad, construyeron en la Villa de Merlo una gran cantidad de hoteles, confiterías y locales comerciales de todo tipo.[9]
Es así como la población asentada previamente (NyCs) [10]ve modificado su estilo de vida, su vida pueblerina, sus costumbres y en especial, la identidad lingüística de su descendencia.[11]
“En una primera aproximación al mercado de trabajo de la localidad, las principales tasas estarían mostrando guarismos levemente mejores que a escala nacional y particularmente provincial. (…) No obstante, el 11,5% de desocupación está indicando desequilibrios en el mercado laboral, posiblemente generado por la fuerte presión originada por los contingentes de “inmigrantes”, que la condición de villa turística no permite revertir.” (Monje, H.; Becerra, M. y Renaudo, J., 2003)
La Villa ha quedado fragmentada tanto socialmente como territorialmente, aun que esto no se manifiesta económicamente, ya que la explotación del turismo involucra a todos ya sea en forma directa o indirecta: “El turismo es para los merlinos el 87% la principal actividad económica y la consideran altamente positiva para el desarrollo de la localidad. Tal aseveración la fundamentan en cuestiones de carácter económico, ya que perciben que crea puestos de trabajo, facilitando la promoción de productos locales, generando nuevas actividades y propiciando mejoras en infraestructura. En menor medida refieren algunos perjuicios del incremento de la actividad turística tales como el aumento de la contaminación, la pérdida de tranquilidad, y la degradación de los lugares naturales y del patrimonio local.” (Becerra, M. y Monje, H., 2003).
Los NyCs se concentran en el viejo casco: “Los espacios identitarios son relacionales y densos en afectos, o sea, aquellos lugares de nuestro sentido de pertenencia y en los que anidan los recuerdos. Así parece ser la plaza, la vieja iglesia y los espacios escondidos en las sierras” (Monje, H.; Becerra, M. y Renaudo, J., 2003), mientras que los VyQs[12] prefieren la zona de expansión a ambos lados de la avenida del Sol y los lugares con mejores vistas hacia las sierras.


CONCLUSIONES

A partir de diferentes políticas implementadas a nivel nacional, San Luis pasa de ser una provincia predominantemente expulsora a tener una de las tasas de crecimiento más altas del país.
Sin embargo, a nivel territorial nos encontramos con la provincia de San Luis fragmentada económica, social y políticamente, con una real escasez de comunicaciones internas.
Es así como en la ciudad de San Luis, capital provincial, la mayor parte de la población está ocupada administrativamente y en servicios dependiente del nivel estatal. Esto hace que políticamente se constituya en el centro más oficialista.
La inmigración extra-continental que arribara en la primera etapa tuvo la posibilidad de crecer económica y socialmente, constituyendo como en el resto del país, el sector de la clase media. Más aún, algunos de ellos, han concentrado riquezas a través del comercio y/o de mecanismos políticos, siendo los actuales “Señores de la Provincia”.
Si bien la ciudad cuenta con gran cantidad de servicios, las falencias tanto en productos como de diferentes áreas de la salud, son cubiertas a partir del desplazamiento hacia el oeste, más concretamente, a la ciudad de Mendoza que funciona como el principal centro de la región cuyana.
En segundo lugar nos encontramos con Villa Mercedes, ciudad cuyo impacto industrial ha sido determinante, a pesar de la fuerte declinación actual de la actividad. Más por necesidad o conveniencia que por convicción, políticamente responde a las autoridades de turno.
En esta localidad la sociedad presenta una gran diversidad inmigratoria de origen más reciente, ligada tanto a habitantes de otras provincias, como limítrofes y del interior de la propia San Luis. La cantidad de comercios y servicios es mayor y más diversa que en la ciudad capital, y no se vislumbra un sector de alto rango, siendo social y económicamente más homogénea.
Las demandas no resueltas son cubiertas en el este, específicamente en la ciudad de Río Cuarto, en el sur cordobés.
En tercer lugar, la Villa de Merlo concentra su actividad productiva en el turismo, predominando población de clase media foránea, con iniciativas y recursos propios, se manifiesta como la oposición política al gobierno provincial.
La pérdida de identidad de los descendientes de los viejos pobladores y el aislamiento significativo con su ciudad capital, contribuyen a su cotidiana conexión con la ciudad de Villa Dolores, en la provincia de Córdoba.
Además de otras localizaciones concatenadas, la Universidad Nacional de San Luis, refleja fehacientemente la “división del trabajo intraprovincial”, a partir del lugar elegido para el dictado de sus diferentes carreras: -mientras que en la ciudad capital se cursan las Humanidades y las Ciencias Exactas, en Villa Mercedes se concentran las Ingenierías, y en la Villa de Merlo, el Turismo y la Gestión Hotelera.


REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Becerra, E.; Páez, M.; Dormán, M. y Olguín, J. (2006). La Dinámica de la Ocupación en la Provincia de San Luis en los ’90, en Revista Kairos Nro 2. Universidad Nacional de San Luis. San Luis.
Becerra, M. y Monje, H. (2003). Cómo crecer: el debate pendiente. Ponencia presentada en el 6to Congreso Nacional de Estudios del Trabajo. Universidad Nacional de Cuyo. Mendoza.
Cardelús, J. y Pascual, Á. (1979). Movimientos Migratorios y Organización Social. Ediciones Península. Barcelona.
Donato, V. (2002). Políticas Públicas y Localización Industrial Argentina. Centro de Investigaciones de la Universitá di Bologna. Buenos Aires.
Gejo, O. y Liberali, A. (1995): Las Economías Regionales bajo la Lupa Demográfica, en Benítez, J., Liberali, A. y Gejo, O. (compiladores) Estructura Económica y Comercio Mundial. Ediciones Pharos. Buenos Aires.
Gejo, O. & Liberali, A. (2006). La Argentina como Geografía. Ciclos Económicos y Población (1530-1990). Buenos Aires: Centro de Estudios Alexander von Humboldt. Universidad Nacional de Mar del Plata. Unión Geográfica de América Latina. Red Latinoamericana de Estudios Geográficos de la UGI.
Girbal-Blacha, Noemí (1998). De la Inmigración a las migraciones internas. CONICET/ Universidad Nacional de La Plata/ Universidad Nacional de Quilmas.
Gobierno de la Provincia de San Luis (2007). Estadísticas varias. San Luis.
Liberali, A. (2003 - 2004). Trabajo de campo tomando información oral, escrita y fotográfica en la Villa de Merlo, San Luis Capital y Villa Merceces.
Liberali, A. (2007). La Latinoamericanización de la Argentina. Conferencia. Departamento de Comercialización. Universidad Argentina de la Empresa. Buenos Aires.
Liberali, A.; Morina, J. y Velázquez, G. (1989). Consecuencias Socio-Ambientales de los Cambios en la Estructura del Empleo. Argentina (1970-1985), en Yanes, L. y Liberali, A. Aportes para el Estudio del Espacio Socio-Económico III. Editorial el Coloquio. Buenos Aires.
Lobato, M. y Suriano, J. (2000). Nueva Historia Argentina. Editorial Sudamericana. Buenos Aires.
Monje, H.; Becerra, M. y Renaudo, J. (2003). Universidad Nacional de San Luis y Desarrollo Local de la Villa de Merlo (San Luis – Argentina), en www.desarrollosocial.gov.ar
Moreno, D. (2007). Cuyo y la transformación del Estado Nacional, en www.aguasfuertessanjuaninas.diarioelzonda.com.ar
Olguín. J.; Bussetti, M. y Páez, M. (2005). Desocupación, pobreza y planes sociales. Universidad Nacional de San Luis. San Luis.
Olguín, J.; Páez, M. y Bussetti, M. (2002). El Impacto de las Migraciones en la Situación Laboral de San Luis. Universidad Nacional de San Luis. San Luis.
República Argentina. Instituto Nacional de Estadística y Censos. Censos Nacionales de Población de 1869, 1895, 1914, 1947, 1960, 1970, 1980, 1991 y 2001.  Buenos Aires.
República Argentina. Instituto Nacional de Estadística y Censos. Censos Nacionales Económicos de 1974 y 1985. Buenos Aires.
Rouquaud, I. y Herrera, M. (2007). Patrimonio y Políticas Sociales., en Revista Kairos Nro 5  Universidad Nacional de San Luis. San Luis.
www.lahueya.com.ar
www.revistapersona.com.ar
www.sanluis.gov.ar


[1] La Ley de Promoción Industrial regía en La Rioja desde 1979, extendiéndose a San Juan en 1983. Cabe aclarar que una vez en marcha la instalación de industrias en San Luis, muchos empresarios radicados en La Rioja, levantaron sus plantas y las re-localizaron en San Luis.
[2] La teoría de localización industrial de Alfred Weber indica los beneficios de la cercanía al mercado.
[3] La ciudad de San Luis pasó de 70999 hab. en 1980 a 110136 en 1991, y a 161688 en 2001. Villa Mercedes contaba con 50992 hab. en 1980, 77077 en 1991, y con 96738 en 2001. Y Justo Daract, tenía una población de 6346 hab. en 1980, 8676 en 1991, y 9695.
[4] Un viejo poblador de Villa Mercedes, ante la pregunta de cuántos habitantes consideraba que tendría en ese momento la ciudad, afirmó: “¡Cómo dos millones! – el doble de la ciudad de Rosario para ese entonces.
[5] La tasa de desempleo para el segundo semestre de 2005 era de tan sólo el 1,2%, mientras en el total del país ascendía para ese período a 10,1%.
[6] La provincia cuenta con una desmedida cantidad de casinos, cyberlocales, remiserías, guardias urbanos y últimamente se ha instalado un centro de producción cinematográfico. Los planes de vivienda otorgados a quien tenga tan sólo dos años de residencia en la Provincia, constituyen también los denominados planes de inclusión social.
[7] Dato suministrado por la Dirección de Estadísticas de la Municipalidad de la Villa de Merlo. El cálculo se basa en los permisos de construcción, trámites de instalación de comercios, hotelería, contribuciones impositivas, inscripciones escolares, atención hospitalaria, etc.
[8] Durante la crisis de 2001 y meses sucesivos, la única forma de extraer dinero de las cuentas bancarias era a través de inversiones inmobiliarias.
[9] Un caso lo constituye un hotel de cuatro estrellas atendido por sus dueños. Dicho propietario, de profesión geólogo, pudo extraer los ahorros de toda su vida a partir de la construcción de marras.
[10] Nacidos y criados.
[11] “Nuestros niños hablan como porteños” – comentario habitual de los viejos pobladores.
[12] Venidos y quedados.